martes, 4 de diciembre de 2012

El Hombre Que Colgaba de Sí Mismo (2º Parte de 4)




Pasado unos segundos, presa del agotamiento, dejé de sacudirme. Transpiraba mares y el gusto salado me invadía la boca que mantenía abierta.
Me obligue a tranquilizarme.
Miré nuevamente el espejo.
Me miré.
Y reconocí mi rostro.
Cada una de las imágenes de mi vida me engulló como un tsunami, golpeándome primero con su ola inmensa para luego arrastrarme por mi propia historia.
Ya sabía quien era yo.
Mi nombre es…

–Hola Doctor Bouza –dijo una voz distorsionada, grave y metálica. Como esas voces que usan los secuestradores para llamar a los familiares de las víctimas en las películas.
Mi nombre es Boris Bouza, soy medico, estoy casado y tengo tres hijos varones. La vida me ha tratado muy bien. Mi viejo fue medico y mi hermano lo es también. Tengo 38 años, una interesante cuenta bancaria y un hogar en un country.
“Es un secuestro”, me dije de inmediato; es un secuestro, tengo una pizca de esperanza de salir de esta con vida. “Solo quieren dinero”, argumenté; si les doy lo que quieren me dejarán ir. Tengo mucho tiempo para recuperarlo.
–¿La esta pasando bien doctor? –preguntó la voz distorsionada. –Disculpe el servicio a la habitación, estamos cortos de personal.
–¿Qué quieren? –pregunté tratando de conservar la calma. Esa cuota de locura mortificante por la impaciencia del saber donde estaba había bajado, lo que no sabía es hasta donde podía llegar la deuda.
Se escuchó un clic seguido de una pequeña distorsión, alguien pareció dudar ante la pregunta respirando sobre lo que creí era el micrófono. Se oyeron un par de golpes productos del manipuleo del aparato.
–Resarcimiento –dijo la voz.
–¿Qué? –pregunté por un simple acto reflejo de mi mente, había entendido claramente la palabra, lo que no lograba ubicar era el porqué yo y a que tipo de resarcimiento se refería. Todavía aturdido y con miedo, creí que se me estaba pasando por alto alguna deuda que haya tenido; pero yo era de esas personas super organizadas y que tenían su contabilidad al día. Se me cruzó por la cabeza que mi mujer podría tener algún problema de deuda, ó mi hermano sea un jugador compulsivo debiéndole dinero a alguien de la mafia; pero lo dudaba, mi hermano era más estricto de lo que yo era. Y eso era mucho decir.
–Solo digan cuanto quieren y déjenme ir –dije.
La risa pareció salir de todos lados y rodearme como el sonido de un tornado, era una risa frenética y desquiciada que me erizo la piel.
–Ya nos hemos cobrado una parte doctor Bouza –dijo la voz todavía riendo como un loco. –¿Cómo decirlo? Hay que tener los pies sobre la tierra.
Al decir esto la potente luz del reflector fue perdiendo energía, el recuadro formado por el espejo donde me reflejaba fue tomando más cuerpo y la nitidez de mi imagen también.
Se me detuvo el corazón, creo que la persona que se encontraba del otro lado del micrófono se dio cuenta de mis ojos porque comenzó a reír más fuerte, los habré abierto de la forma que lo hace un chancho bajo el facón afilado, desorbitados.
Moví mis pies, pero lo que veía en el espejo era ilusorio para mi.
Estaba colgado con los brazos a los lados cruzados por varios trozos de cinta de color gris metálico, suspendido quizá por algún tipo de arnés que no lograba ver a mis espaldas. La cinta me cruzaba los brazos e iba bajando como los colores de un chupetín pico-dulce estrujándome todo hasta las piernas. Estaba desnudo, lo único que me cubría era la cinta.
Me cubría todo menos los pies.
Y eso era porque no los tenía.
Ahora mi cuerpo llegaba hasta los tobillos.
Me los habían cortado.
Volví a gritar, el ambiente se llenó de mi grito desesperado y sollozante junto a la risa paranoica de mi captor. Cerré los ojos, grité, lloré, me sacudí. Maldije. Y volví a llorar.
Me mutilaron los pies.


Sabía que no los tenía, pero el cosquilleó en la planta de los pies era incesante, miraba los muñones en el espejo con estupor y me preguntaba que clase de loco puede llegar a hacer algo así. Me habían arruinado la vida.
Como médico, la picazón la explicaba por el “Síndrome del miembro amputado” ó “Síndrome del miembro fantasma” que es ese dolor o sensación neuropática con un cerebro tratando de reorganizarse ante la perdida de una extremidad, incluso años después de haberlo perdido.
Veía en el espejo mi cuerpo suspendido en el aire como si fuese un bizarro acto de magia, solo estaba yo dentro del espejo como un cuadro viviente.
Volví a escuchar un sonido metálico, llaves hurgando dentro de la puerta. Segundos después, esta que estaba sobre los cuatro peldaños se abrió.
No apareció una persona como yo había creído, sino dos.
Estaban totalmente vestidos de negro, ambos llevaban botas de ese color y uno de ellos era mujer. Evidentemente no tenía intención de ocultar su sexo, ya que ella llevaba unas calzas que contorneaban muy bien sus piernas y cadera. “Una mujer joven”, me dije. “Y de buen cuerpo”, los hombres hasta en situaciones límites no podemos de dejar de pensar en ponerla. Después, traía una campera de esas tipo inflables y un pasamontañas para ocultar su rostro. El hombre llevaba las botas por fuera del pantalón de jeans, también tenía campera inflable y su respectivo pasamontañas. Pero tenía algo que lo diferenciaba de la mujer, y no solo eran las calzas, sino su cinturón con una hebilla de esas grandes y relucientes.
Estaba convencido que la había visto antes.
Era rectangular y estaba acostada, dentro de ella tenía una letra enganchada a otra, parecían una “C” y una “A”, dibujadas como con pequeños brillantes que obviamente no lo eran, pero que resplandecían con toda su pompa.
Supe que, con todos los recaudos tomados, la hebilla era una pista que no había sido dejada al azar.
Querían que sepa quienes eran.
Mire como se acercaban con una parsimonia terrorífica, pretendían que juegue un juego que torturaría mi psiquis.
Supuraba miedo, rabia, impotencia, dolor. Una montaña rusa de sensaciones y sentimientos vertiginosos que bullían en mi interior evaporando mi esperanza de sobrevivir.
Se pararon frente a mi, uno a cada lado, dejando libre el espacio por el cual podía verme reflejado al espejo. Eran unos verdaderos hijos de puta.
–¿Porqué? –alcance a preguntar cansado, casi sin fuerzas.
–Bueno, es complicado de contestar eso –dijo el hombre con la voz distorsionada. –Depende de cómo utilices ese porqué. Si lo usas como un sustantivo, aunque en este caso no va acompañado de un artículo creo, salvo que te lo hayas comido. –rió. – Si lo usas en un interrogativo, como supongo lo es ahora. Por, es una preposición y qué es un pronombre interrogativo. Entonces, si es así tu porqué la respuesta es simple.
–Porque se nos canta –dijo la mujer con la misma voz distorsionada.
Esa respuesta dio por sentado que iban a matarme, no querían dinero, no querían nada más de mí salvo mi vida.
Entonces como un rayo que toca tierra con sus dedos eléctricos, produjo  ese pulso electromagnético que despertó mi recuerdo como lo haría un electrochoque al estimular los latidos de un corazón muerto hace instantes. Los chispazos del recuerdo se fundieron con los pequeños brillos desprendidos de la hebilla del hombre, ahora sabía donde la había visto y a quien pertenecía.
Me hundí en desazón.

29 comentarios:

  1. Segunda entrega, gracias por sus comentarios a la primera. Ojala mantenga un poco (aunque creo que baja los decibeles) lo que entregó la primera parte.
    Abrazos a todos.

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  2. uff muy fuerte otra vez...
    otra muy buena entrega, la pregunta será y ahora que mas le harán

    saludos
    carlos

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    1. Gracias Carlos... hay que dejar a las preguntas que ataquen con toda su fuerza.
      :)
      Abrazos.-

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  3. hay vértigo en esta narración que abre el escenario y deja al descubierto a los personajes
    felicitaciones nuevamente Walter, suspenso , morbo y seducción se potencian en el lenguaje usado

    no sé porqué se me vino a la cabeza una escena de dominatrix algo más sádica

    abrazos y feliz semana

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    1. Gracias Licha, muchas gracias.
      No ví Dominatrix, pero creo que me gustará.
      Besos.-

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  4. Sabes cómo crear intriga y sabes jugar con la psicología para que el lector se adentre en el relato y descubras los horrores como si fueran propios.

    Walter, no tardes.

    Besos

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    1. Creo que estoy aprendiendo el juego psicológico de un maestro como King y también después de leer algunos libros de Katchenbak...
      Trataré de no tardar, estoy escribiendo el último capítulo.
      Besos Vero.-

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  5. Te sigo... espero la tercera parte!
    Te dejo un fuerte abrazo, me encantan estas historias con tanto suspenso.

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    1. Bueno Cristina, creo que mañana publico la 3º parte.
      Besos Cris.-

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  6. Escalofríos ante los pies sin pies, fantasma
    Fantástico, espero la siguiente entrega y luego con la última prometo una relectura
    Besos

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    1. Se complica para tener los pies sobre la tierra.
      Ya vendrá la 3º parte, quizá mañana o el viernes.
      Besos.-

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  7. Bueno, ahora un nombre para colgarnos del supenso, en esta historia de entregas, urdida con acierto. UN abrazo. carlos

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  8. Muy bien!!! Y vaya que lográs sostener la tensión! Creo que la mutilación es una de las acciones más terroríficas. Poruqe juega con la psiquis de la persona. "Luego de esto, qué debo esperar?" Esa incertidumbre y la ferocidad del accionar en sí es un combo terrorífico.
    Te sigo, Walter!!! La historia promete mucho. Un abrazo! :)

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    1. No puedo decir mucho, pero ojalá la atención se mantenga hasta el final.
      Besos Bee.-

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  9. El médico ya sabe quienes son y también recuerda aquello que les hizo. De ahí, el resarcimiento. Y el que no oculten sus identidades, a la hora de sobrevivir... resulta poco alentador. Walter, esta vez las estamos pasando canutas... solo tú (con tus sobradas influencias en el devenir de esta historia) puedes sacarnos ¡vivos! de esto. Y mucho me temo la situación no irá si no a peor... Walter, lo veo todo muy negro. Aguardo ahogada en suspense :) un beso

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    1. Sabes que el portador del cinturón no me dijo nada, no me adelantó que hará o dejará de hacer con su mujer.
      Nos mantiene en vilo a ambos :)
      Besos Mere, no te ahogues.-

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  10. Macabro hasta la médula, otra vez es imposible no sentir el sufrimiento del protagonista. Está complicado el tema, pocas salidas se vislumbran (y menos, sin los pies...).
    Angustiante entrega, con un gran cierre que nos deja a tus lectores prendidos por lo que vendrá, ansiosos.
    Genial.
    ¡Saludos!

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    1. La verdad que sí, está muy complicado el tema...
      Gracias como siempre Juanito :)

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  11. A mí la historia me gusta y me atrapa, y creo que puedes llevarla de manera magnífica, pero (siempre los 'peros') debo confesarte -a riesgo de que puedas molestarte o enojarte- que hay pequeños deslices gramaticales o de ortografía que me traban la lectura, como si me sacaran de la historia. Pequeños ejemplos:

    era ilusorio para mi. (falta acento en 'mí', lo que diferencia un pronombre posesivo de un pronombre indirecto).
    Querían que sepa quienes eran. ('Querían que supiera quiénes eran', mezcla de tiempos verbales -pasados con presente del subjuntivo- y falta acento).
    –¿Porqué? –alcance a preguntar... ('Por qué' va separado cuando es pregunta).
    ¿La esta pasando bien doctor? ('está' lleva acento).

    Bueno, esas cosas que, si le das una buena mirada, vas a notar inmediatamente.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Humerto, aprecio mucho más una mala crítica que una buena entendiéndola siempre desde el lugar de una crítica constructiva.
      Los deslices gramaticales o de ortografía son productor de mi escritura apresurada sin hacer una buena revisión antes de publicar, apremiado por querer terminarlo.
      He mirado y por supuesto que las noté, noté tambien acentos donde no van, como por ejemplo... "Sabía que no los tenía, pero el cosquilleó en la planta de los pies era incesante" COSQUILLEO no lleva acento.
      Agradezco doblemente, tu visita y tus apuntes.
      Debo hacer corrección minuciosa antes de publicar!!!!!!!

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    2. No es una mala crítica, Walter, la historia me parece muy buena, pero estoy seguro que ese 'muy buena' se convierte en 'espectacular' cuando corre limpia, sin tropiezos. Te confieso que sólo con 2 o 3 personas me animé a hacer esto, porque sabía que eran de los que prefieren que les indiquen un desliz que los lleve a mejorar que un 'eres un genio' o esas cosas políticamente correctas que la gente suele decir.
      Cuando leí "Dejame tus sensaciones que me ayudan a mejorar", ahí me animé y lo escribí. Te aseguro que leo blogs en los que la gramática brilla por su ausencia total, pero ni me meto, cada uno sabrá qué hacer.
      Ahora sé que tenés grandeza y que los deslices son sólo eso...
      Yo te cambio 70 'Humberto eres un maestro' por un único 'la frase te quedó aliterada'.
      Otro abrazo.

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    3. Me exprtesé mal con lo de "mala crítica". Lo que intenté decir es que esa crítica constructiva me ayuda muchisimo a mejorar. Mirá, hace unos años participé en un taller literario virtual (años lo había hecho en un taller presencial donde abundaba lo "que bien escribes"). En el taller virtual me "destruían" mis escritos con críticas super ácidas a las cuales me costó adaptarme. Pero juro que fue lo mejor que me pasó.
      TE AGRADEZCO PROFUNDAMENTE que te tomes el tiempo conmigo al hacerme notar estos errores, lo digo porque sé la cantidad de blogs que lees.
      Espero no dejes de hacerme este tipo de críticas, ya sea en lo gramatical, como conceptual o de estilo.
      ABRAZO CON AGRADECIMIENTO!

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  12. Reconozco sin pudor que como no he podido entrar en varios días.. he llegado y me he leído los 3 capítulos seguidos antes de comentarte siquiera... La intriga era desesperante si me paraba a comentar...
    Es un relato soberbio .. y te engancha totalmente ...

    Mi abrazo para ti

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    1. Pues Aris, uno lo lee como puede y quiere. Lo mejor es leer todo de un tirón para no perderse el hilo y las sensaciones. Es lo malo de publicar en entregas, pero bueno, demasiado largo el relato para largarlo así nomas jeje.
      Abrazos y gracias.-

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  13. Sin plabras...
    iré por el resto, espero poder terminarlo de leer.
    un abrazo

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    1. Si es sin palabras, pués, esas pocas dicen mucho.
      Gracias Ariel

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  14. Ah!, sí que te superaste en esta segunda entrega. A pesar de los detalles esclarecedores, la intriga no solo se mantiene, sino que crece, y la tensión es aún mayor.
    Tu explicación sobre el «Sindrome del miembro fantasma» me recordó, inevitablemente a Edgar Freemantle, personaje de una novela de Stephen King llamada de Duma Key.
    Gran Trabajo.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias Raúl, King es un maestro del terror psicológico. Trato de que no se me note mucho el fanatismo :)
      Abrazos.

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Dejame tus sensaciones que me ayudan a mejorar
:)