viernes, 14 de septiembre de 2012

Colapso



Nada de nada podía devolverlo con los demás, cansado de los fríos e indiferentes espejos deformes, de los caballos de madera y cisnes petrificados; cansado de los asientos vacíos, de las luces apagadas y voces olvidadas.
Cansado de los cuerpos putrefactos, de las manos que no podía aferrar, de los autos sin combustible, las rockolas sin electricidad y sus canciones que se evaporaban de la memoria, la comida que no podía saborear, de las camas que no lo podían abrigar.
Pero lo que más le aturdía, era el eterno recuerdo de ser quién dio la orden equivocada, transformándolo en el único fantasma del Apocalipsis.

12 comentarios:

  1. El silencio que aturde, que enloquece y lo obliga a deambular entre "sus" escombros.
    Excelente, Walter!
    Muy bueno!
    Un saludo cordial!

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  2. La soledad de un fantasma tiene que ser trágica hasta no poder más. Tener consciencia de esa situación es tremendo ese colapso.
    Me parece buenísimo Walter.
    Buen día y un beso

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    1. ¿Tienen conciencia los fantasmas?, a mi me dejaron la sensación de tenerla hasta el punto de carcomer partes de un alma que se va desgastando.
      Buen dia y besos MJ

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  3. Tu escrito me ha impresionado, ¿así piensa un fantasma si es que piensa?, si, así debe ser. Tienes un blog muy interesante, me hago seguidora ya. Abrazos

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    1. Los pensamientos de los fantasmas son (invensión mia obvio) un eterno deambular por el limbo de la muerte y la realidad.
      Gracias por seguir.
      Abrazos

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  4. Hay vidas que no son vidas. Sólo son el fantasma de una ilusión.

    saludos

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    1. Así es Lucrecia... una ilusión que se evapora en la soledad de la nada.
      Saludos

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Se podría decir que es nuestro futuro...

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  7. Excelente.
    Y lo que aún le queda por sufrir...
    Muy bueno, Walter.

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