Decidí darme un gusto, saqué la cacerola y el aceite de
oliva, todo va mejor con el aceite de oliva.
Pelé la 45, saqué el cargador y descubrí las balas, le
puse una cucharada de C4 para zanjar la acidez de la pólvora. Corté dos
granadas en dados pequeños y una culata de escopeta Mossberg 12 GA y para
sazonar baje munición de un Subfusil MP5, había dudado en poner N91 munición de
fusil de francotirador, pero quizá iba a ser muy pesado.
Metí la 45 y la culata de Mossberg en trozos para
saltearlas, después del salteado metí las granadas. Dejé reposar por quince
minutos y serví todo en un mortero M224 de 60 mm. Destapé una Molotov y
prendí la TV. Sonreí.
El Papa Francisco seguía paseando por las calles de Río.