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lunes, 29 de julio de 2013

Cerrando



Normalmente él recurría a la bebida cuando se le cerraban los caminos, pero ella notó que lo único que en realidad se cerraban eran sus puños. Y después los ojos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Do, Re, Mi, Fa, Sola




Derramó las joyas sobre el piano
Dejó las ropas y los miedos
Sus delirios quedaron en el suelo, desparramados
Acurrucados en el rincón, al lado del cadáver.

viernes, 14 de diciembre de 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

El Hombre Que Colgaba de Sí Mismo - FINAL




Soñé muchas cosas en mi vida, pero nada tan extraño como estar en medio de un inmenso hormiguero.
Al principio sentía el olor húmedo de una lluvia de primavera, las primeras gotas que levantan el polvo de las calles de tierra ó del césped recién cortado por las mañanas. Me bamboleaba mientras veía pasar sobre mi las nubes blancas en un cielo celeste más potente que de costumbre. Me metía por lugares insólitos, veía árboles gigantescos mientras bolas como pelotas de básquet caían por doquier, ví esa manguera como el tentáculo de un monstruo marino salido de historias contada por piratas. Me sentí diminuto, pero lo fue más al adentrarme en un hueco en la tierra sintiendo el sonido de miles de hormigas, una de ellas me llevaba como si fuese comida sobre su espalda. Cientos de túneles se dibujaban ahí abajo, la oscuridad se apoderaba de casi todo y yo iba al encuentro de una muerte segura en las mandíbulas de las hormigas, me imagine siendo deglutido por las larvas que la Reina había expulsado de su cuerpo. El sonido de los insectos era inquietante, no podía gritar ni moverme, hacía un esfuerzo por mantener mi alma en el cuerpo, que no me abandonase en ese instante final.

viernes, 7 de diciembre de 2012

El Hombre Que Colgaba de Sí Mismo (3º Parte de 4)





Aquel día la sala de guardia del Hospital Rivadavia fue una locura. No se si el común de la gente recordará lo que sucedió el miércoles 22 de febrero de 2012 en la estación de trenes de Once a eso de las 08:33 antes del mediodía; en cambio para mí ese será un día que no olvidaré jamás. Y evidentemente los acontecimientos de esa mañana se me presentan ahora como los viejos fantasmas de las navidades pasadas que sometían a Ebenezer Scrooge en el cuento de Charles Dickens.
Nos enteramos del accidente del tren de TBA por mensaje de texto y, salvo quienes ya estaban en el hospital o aquellos que estaban fuera de la ciudad, todos los médicos, enfermeras y demás personal indispensable para tratar tal tragedia nos presentamos inmediatamente.

martes, 4 de diciembre de 2012

El Hombre Que Colgaba de Sí Mismo (2º Parte de 4)




Pasado unos segundos, presa del agotamiento, dejé de sacudirme. Transpiraba mares y el gusto salado me invadía la boca que mantenía abierta.
Me obligue a tranquilizarme.
Miré nuevamente el espejo.
Me miré.
Y reconocí mi rostro.
Cada una de las imágenes de mi vida me engulló como un tsunami, golpeándome primero con su ola inmensa para luego arrastrarme por mi propia historia.
Ya sabía quien era yo.
Mi nombre es…

viernes, 30 de noviembre de 2012

El Hombre Que Colgaba de Sí Mismo (1º Parte de 4)




No veía nada, no oía nada y no sentía nada.
Solo había en mi, olor a moho.

Cuando desperté me encontré desorientado, mareado de oscuridad e imágenes inconexas producto de mí alocada mente que buscaba con frenesí darme una referencia. El silencio era tal que parecía zumbar a mí alrededor, aleteando como unas diminutas luciérnagas ciegas en mis oídos que chocaban con las paredes y cosquilleaban en los tímpanos.
Nada se veía.
Traté de mover las manos pero fue en vano, intenté con las piernas pero el resultado fue el mismo, sentía un apretujón en el pecho y la sangre que parecía costarle recorrer mis venas.
Moví un pie. No hubo gran problema al hacerlo, solo que; no sentí nada debajo de ellos.
Mierda…, estaba colgando.
Intenté gritar, un poco por miedo y otro poco para no sentirme tan solo y desbordado; el caso fue que el grito murió antes de nacer. Una cinta me cruzaba la boca.
Horrorizado me di cuenta de una sola cosa, no había llegado a ese lugar por ningún tipo de accidente, estaba ahí en esa habitación fría, oscura y herméticamente silenciosa porque alguien así lo había deseado.
No podría describir con palabras el sentimiento al descubrirme en esa postura, ni decir que los latidos del corazón querían partirme el pecho podría expresarlo apropiadamente; nada en este mundo prepara a alguien para semejante descubrimiento.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Coro de la Abadía



El pasillo lucía inmenso, de esos que parece que no tienen fin, el techo era abovedado y alto con unos ventanales gigantes y sucios a los lados como si fuesen verdugos de la inquisición aguardando la orden.
Y estaba oscuro.
Anabella se hallaba sentada en el suelo, al lado de un banco de madera largo, ella prefirió el piso frío a las maderas rugosas como dedos de un viejo gitano; el piso era mejor, sin dudas.
Se abrazaba las rodillas hundiendo la cara entre ellas, tratando que estas lleguen a taparle los oídos, que dejen de llegarle esos sollozos lastimeros de los cuatro vientos. Desde que había llegado a esa lejana y solitaria abadía, voces de todos lados la estrechaban, susurros jadeantes como fuelles avivando el fuego.
Se balanceaba abrazada a si misma, y lloraba.

jueves, 25 de octubre de 2012

Destino Incierto



–¿Dónde cree que va? –gritó el boletero horrorizado desde el andén.
–Espero que al cielo –respondió.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Almas en el Humo (5º Parte de 5) FINAL




No sabía cuanto tiempo había pasado desde que los muertos habían querido entrar, los oía con más fuerza a cada rato y eso la estaba debilitando.
No quería dormirse aunque su cuerpo se lo pedía, sus brazos le decían que suelte a la bebe, que la acueste a un lado suyo; que se relaje, que nada iba a pasar. Que simplemente cerrase los ojos y descansase un momento, tal vez, si se dormía, despertase después dándose cuenta que todo había sido un sueño, de los malos; pero de aquellos en los cual uno cuando se despierta solo queda la sensación de miedo, de terror, y que inmediatamente después se evapora de su mente como una gota olvidada al sol.

lunes, 15 de octubre de 2012

Almas en el Humo (3º Parte de 5)





Le habían contado una historia en el patio de la escuela. Una historia en la cual no había reparado hasta ese momento.
Estaba sentado en la hamaca, con las manos sujetando las cadenas que lo balanceaban levemente. Frente a el estaba Manuel, y lo rodeaban los demás chicos que oían la historia en silencio, quizá con miedo. No como él que era católico y creía en Dios, en su poder de salvarlo de todos los males. Amén.
Manuel contó que antes de que su abuelo pisase la tierra para ararla, antes que el gran paraíso que se levantaba en medio del patio de la escuela mostrase sus primeras hojas; antes incluso que existiese el pueblo. Antes de todo eso había una pulpería, el dueño era Don Bermejo, un hombre que vivía solo, no tenía familia. Esposa, hijos nunca lo habían rodeado, vivía solo para su pulpería, solo para él.