Se levantó en plena noche, los
ruidos ásperos no lo dejaban dormir. Abrió la puerta con cuidado, sabía que no
estaba solo y se preparó. La habitación detrás de la puerta estaba muy oscura,
tragada por el vacío de la noche.
Los ruidos cesaron de pronto, supo
que habían oído sus pasos.
–¿Quién anda ahí? –escuchó que
preguntaban en un susurro.
Quiso hablar, pero se petrificó en
medio de la habitación sacando con cuidado las afiladas garras.
Alguien prendió la luz pero no
alcanzó a ver nada, el foco de 75 watts lo evaporó de inmediato.
Los monstruos del placard solo sobreviven
en la oscuridad.