El auto tosió varias veces antes
de parase al costado de la ruta y en el interludio del día y la noche se
maldijo como nunca lo había hecho. Quedarse sin combustible era absurdo, trató
retroceder sus pasos hasta el momento de subir al auto, creía que había mirado
el medidor; pero no estaba seguro.
Recordaba
haber limpiado la casa desde la habitación bajando la escalera y hasta la
entrada, recordaba haberle dado de comer al perro antes de entrar, recordaba
las luces que esquivaba mientras llegaba a la casa, recordaba haberse levantado
esa mañana con un nudo en la garganta, recordaba las lágrimas y la impotencia,
recordaba haberla descubierto.
Pero
no recordaba haber mirado el medidor de combustible.
Bajó
del auto, abrió el baúl y sacó el cuerpo, lo calzó al hombro y comenzó a
caminar por la ruta en búsqueda del amanecer.