lunes, 13 de agosto de 2012

Ventana al Arco Iris (5º Parte)



–Hola Mateo – oyó que le decían. La voz era calma, suave y raramente familiar.
Pero no abrió los ojos, los mantenía cerrados con fuerza.
–Estamos solos – le dijo. –Les he pedido que se fueran así podemos charlar un poco, tranquilos – Mateo no se movió, su respiración era más controlada, pero seguía aterrado. – Hoy has tenido un episodio en tu casa, con tus padres. ¿Te acordás de algo de lo que pasó?.
            La voz era tranquilizadora y su cuerpo comenzaba a agradecerlo, los agarrotados músculos se fueron aflojando a medida que las palabras entraban en él. Ya no sentía la opresión en el pecho, el griterío había disminuido casi por completo, pero seguían ahí.            Lentamente se llevó una mano a la nuca, dolía, supuso que debía tener una interesante marca.
           

jueves, 9 de agosto de 2012

Ventana al Arco Iris (4º Parte)


El pitido seguía ahí, no tan fuerte, pero se hacía notar lo suficiente como para sentirse un poco mareado. Veía hablar el psiquiatra que movía las manos incesantemente y mientras lo hacía, veía el círculo amorfo con miradas perdidas que intentaban prestar atención, o como él, saber que mierda hacían ahí. Veía, pero no escuchaba.
            Tenía miedo, estaba aterrorizado a decir verdad. Las conversaciones de sus voces lo estaban poniendo muy nervioso, sobretodo lo que decía una de ellas. Necesitaba ayuda, pero creía más en un exorcismo que en esa ayuda de grupo, su presentimiento del desastre era muy fuerte y se estaba potenciando desde que había comenzado las sesiones con el psiquiatra. ¿Pero a quién decirle?, con sus padres no podía hablar, solo se cruzaban las palabras necesarias; su padre parecía escapar cuando podía y su madre estaba hecha un trapo de piso viejo, pero debía hacerlo.
            En dos meses y medio de asistir al montón de locos, había llegado a esa conclusión, hablar con sus padres y dejar el grupo, pedirles que busquen otra forma de ayudarlo. Les diría lo que querían oír, que estaba enfermo y necesitaba asistencia, pero de otro tipo.
            Y lo haría ahora.

lunes, 6 de agosto de 2012

Ventana al Arco Iris (3º Parte)


En el grupo eran cuatro, cinco con él. Había dos hombres y dos mujeres, su entrada ahora inclinaba la balanza hacia los grandes consumidores de testosterona.
Echó una rápida y temerosa ojeada al grupo que se encontraba en medio de la sala, en el extremo más alejado del pésimo círculo que intentaban hacer había un hombre de unos cincuenta años, llevaba una tupida barba rojiza con motas blancas, era panzón y bastante ancho. A la izquierda del hombretón estaba el segundo varón, llevaba unas viejas gafas pasadas de moda, tenía el pelo graso y parecía que su madre lo había peinado, solo la ropa no conjugaba del todo bien con el aspecto de su rostro, una remera negra con una calavera en llamas, unos jeans gastados y botas militares. Las dos mujeres estaban prácticamente de espaldas, solo pudo advertir que una era rubia de rulos y la otra llevaba el pelo corto y lo tenía de color castaño.
            La puerta se cerró tras de sí con un pequeño golpe que lo exaltó, era de esas que cierran solas, recorrió con la vista nervioso el salón pero no vio a Scatularo, por lo que decidió quedarse ahí mismo, en la entrada.
            La idea de contar sus cosas a totales desconocidos no era muy placentera, ¿pero desde cuando alguien con un doctorado había dado ideas placenteras para recuperarse de alguna dolencia?. Escuchó la discusión entre sus voces la primera vez que había visitado al Psiquiatra, pero había tratado de ocultar ese hecho, quizá estuviese mejor sin las voces, aunque sería difícil desprenderse de ellas ya que lo habían acompañado por mucho tiempo, demasiado tal vez.
            –No tengas miedo nene – dijo el de la remera con la calavera. – Somos todos iguales acá.

jueves, 2 de agosto de 2012

Ventana al Arco Iris (2º Parte)


La habitación donde estaba cautivo se evaporó, las paredes desaparecieron delante de sus ojos y el aire fresco le llenó los pulmones tan deprisa que tuvo que hacer fuerzas para no caer. Miró para todos lados, estaba solo. Los gritos seguían dentro de la casa y las risas de sus primos que provenían de la calle, también.
            Estaba solo, tanto que tuvo miedo.
            Bajó la mirada a su mano y vio que sostenía la escoba, en la punta todavía humeaba el plástico incendiado. Hundió la punta de la escoba en la tierra, corrió a mojarla y torpemente la raspó contra el cemento para quitarle los restos de plástico, luego la dejó en su lugar habitual. Volvió donde estaba el camino de hormigas y con la suela de sus Converse negras (regalo de la abuela para su cumpleaños) trató de quitar todo indicio de que por ahí alguna vez cruzó un serpentino camino de insectos.
           

miércoles, 25 de julio de 2012

Ventana al Arco Iris (1º Parte)


        –Ni se te ocurra.
            –¿Qué ni se me ocurra? Tiene que hacerlo
            –¿Y vos? no te quedes callada. Ahora no.
            –¡Basta!– gritó. Le dolía la cabeza y todo giraba a un ritmo vertiginoso, parecía solo un niño a quién su padre puso en unos zancos y se tambaleaba bajo la atenta mirada del tutor esperando que se desplomase para volver a subirlo. Cerró los ojos apretándolos con fuerza, ese no era momento para llevarse las manos a la cabeza y ensayar un grito como el del cuadro. Pero lo veía tan claro. No ahí, no era el lugar, no donde todos lo estaban viendo.
            –Dale, hacelo ya –lo apremió una de las voces.
            Abrió los ojos.
           

lunes, 23 de julio de 2012

Ultra Cortos (Crónicas de un Cazador)


El Final
El cazador tensó el arco, no llovía, no se oían autos en el bosque ni pensaba en su instructor. Soltó la flecha que viajaba recta, sin desviarse ni un centímetro.
Se despertó de repente.
–Así es aburrido –se dijo, y se levantó, de todas maneras no podía dormir.

jueves, 19 de julio de 2012

Ultra Cortos (Crónicas de un Cazador)


Bolivariano

El cazador tensó el arco, la flecha temblaba levemente en su mano. El disparo salió a gran velocidad, a escasos metros del cervatillo la flecha se desvió y golpeó en el árbol. El cervatillo asustado comenzó a correr.
–En Bolivia le hubiese dado, ahí ni las pelotas doblan –se dijo y volvió a dormir.

miércoles, 11 de julio de 2012

Ultra Cortos (Crónicas de un Cazador)


El pensamiento


El cazador tensó el arco, respiró hondo; el secreto estaba en la respiración. “Que el disparo te sorprenda”, oyó decir a su instructor en la cabeza. El cervatillo levantó la vista asustado y comenzó a correr.
–Debo pensar más bajo –se dijo y volvió a dormir.

martes, 10 de julio de 2012

Ultra Cortos (Crónicas de un Cazador)

¿Realidad?
 
El cazador tensó el arco, la flecha salió cortando el aire en un silbido. De repente un automóvil se cruza en su camino, el cervatillo comenzó a correr.
Despertó del sueño.

–Realidad virtual una mierda –se dijo y volvió a dormir.-

viernes, 6 de julio de 2012

Ultra Cortos - (Crónicas de un Cazador)



Humedad


El cazador tensó el arco mientras comenzaba a caer la lluvia, el cervatillo entonces comenzó a correr. Se despertó, aún sintiendo el agua en su piel.
–Odio los sueños húmedos –se dijo y volvió a dormir.